ÍNDICES DE LIBROS
Los índices son una parte integrante de los libros, sobre todo los de ensayo (no-ficción) siendo mucho más escasos en obras literarias (ficción).
En primer lugar, debemos diferenciar el índice básico o sumario que suele incluirse al comienzo del libro y que señala los distintos capítulos que conforman la obra y las páginas en los que se encuentran. Por otro lado, tenemos un índice extenso situado al final (normalmente tras la bibliografía) y en el que se desgrana los aspectos esenciales del libro.
Lo que sigue es una visión personal acerca de estos índices de libros basado sobre todo en mi experiencia laboral de casi treinta años (desde 1996) y alrededor de 400 índices realizados. Las obras que he consultado sobre el tema tienen una visión más bien teórica, aquí quiero presentar la visión basada en el terreno de la experiencia y, si se me permite, el amor, a esa parte generalmente poco valorada de los libros.
DEFINICIÓN DE ÍNDICE
El índice ha sido definido de distintas maneras y aunque todas ellas coinciden en lo fundamental, varían según se ponga el enfoque en unas u otras de sus múltiples facetas. Centrándonos exclusivamente en los índices para libros, lo podríamos definir como una guía de palabras ordenadas alfabéticamente y de números de páginas que permiten localizar determinada información contenida en una obra escrita.
Bien realizado, el índice de libros es una herramienta muy útil que permite al investigador de un campo del conocimiento o al lector común encontrar las partes del libro donde se profundiza y desarrolla los temas de su interés.
Al contener información cultural de variadas disciplinas y tendencias, el índice también cumple una función vital como puente que intercomunica las distintas vertientes del conocimiento.
Debido a la ingente cantidad de títulos publicados y la imposibilidad de leerlos todos, un libro de ensayo sin índice impide su utilización por el resto de investigadores y por lo tanto que sea citado en bibliografías de artículos y ensayos, obstaculizando su expansión.
INDEXAR E INDIZAR
Antes de continuar debemos aclarar la diferencia entre los términos «indexar» e «indizar», que en muchas ocasiones se emplean incorrectamente. Aunque ambos provengan de la palabra latina «index» tienen sentidos muy distintos. Tampoco ayuda en la extendida confusión que el término inglés y francés para «indización» sea «indexation».
La indexación se da en el campo de la informática y la economía mientras que cuando se aplica sobre un libro con el fin de extraer las fracciones de conocimiento contenidas en sus páginas lo denominamos indización.
En la indización el proceso de construcción del índice está gestionado por una mente humana capaz de comprender un texto y valorar la distinción entre lo fundamental y lo accesorio. Mientras que en la indexación recae sobre potentes motores de búsqueda con las conocidas limitaciones de la inteligencia artificial: incapacidad de comprensión del texto y dominio de lo cuantitativo sobre lo cualitativo. (ver artículo Índices de libros e Inteligencia Artificial)
FORMA DE LOS ÍNDICES DE LIBROS
Lo habitual es que los índices aparezcan en forma de columnas de palabras ordenadas alfabéticamente. Estas palabras denominadas indicadores (también llamados entradas, palabras-clave…) suelen coincidir con el término a buscar (un nombre, un concepto, un lugar…).
A continuación del indicador encontramos un signo que sirve para diferenciarlo de las referencias numéricas que siguen, habitualmente es una coma « , » o dos puntos « : ». Tras el signo vemos las referencias numéricas correspondientes a los números de página del libro donde aparece citado.
Los indicadores se pueden ramificar en subindicadores (subentradas…) con el objeto de definir mejor sus relaciones y el contexto en el que aparecen.
Asimismo, suelen aparecer referencias cruzadas, es decir indicadores que no contienen número de página, sino que señalan a otros indicadores.
REQUISITOS DEL ÍNDICE
Todo índice debe ser ante todo útil y práctico, para conseguirlo tiene que poseer una serie de cualidades.
La primera y fundamental es que sea fiable, es decir que contenga una cantidad de errores mínima y asumible. Que no haya ningún error es imposible y todo el mundo que haya trabajado con libros lo sabe, pero reducirlos al máximo es la responsabilidad del indizador.
Otra cualidad es que sea exhaustivo, es decir que sea capaz de contener las variadas facetas de un libro de ensayo y, al mismo tiempo, que ostente la aptitud de ser centrado y atrapar lo esencial de la obra otorgándole el espacio y la presencia que se merece.
Por último, es importante que el índice sea claro y no contenga excesivos elementos que perturben y confundan la vista del lector.
Fiable, exhaustivo, centrado y claro. Ese es un índice de calidad.
ACTUALIDAD DEL ÍNDICE
Hoy en día la gran cantidad de obras publicadas hace que la indización de libros sea más necesaria que nunca. A pesar de la revolución informática, los motores de búsqueda o la Inteligencia Artificial, indizar constituye una actividad plena y exclusivamente humana. La selección de los elementos fundamentales de una obra en detrimento de los accesorios solo puede llevarse a cabo mediante la lectura profunda, la atención despierta y la comprensión de un texto, actividades todas ellas vetadas para los medios informáticos incluidos la IA. Para más información sobre el asunto véase el artículo: Índices de libros e Inteligencia Artificial.
Sin embargo, en España y en el resto de países castellanohablantes la labor de indizar y la figura del indizador no está para nada reconocida, convirtiéndola en una labor casi residual e invisible. En la mayoría de los casos consiste en un trabajo esporádico e informal realizado por personas que no se dedicarán a la indización y que lo hacen mientras encuentran otros oficios mejor considerados o estudian alguna carrera universitaria.
A diferencia de otros contextos culturales (como el que se expresa en inglés, en chino o en alemán) donde la indización sí que es valorada en su justa medida, en España ni siquiera está reconocida como trabajo en la Seguridad Social. Aparecen otras profesiones relacionadas con la edición de libros (correctores, traductores, maquetadores…) pero ni palabra de indizadores.
Tampoco, hasta donde yo sé, existe una asociación de indizadores en el ámbito español como si ocurre en Reino Unido (Society of Indexers, creada en 1957), Estados Unidos (American Society of Indexers, 1968), Australia/Nueva Zelanda (Australian and New Zealand Society of Indexers, 1976), Canadá (Indexing and Abstracting Society of Canada, 1977), China (China Society of Indexers, 1991), Sudáfrica (Association of South African Indexers and Bibliographers, 1994) Alemania (Deutsches Netzwerk der Indexer, 2004)…
Esta situación convierte a la indización en español-castellano en una actividad marginal y nada valorada dentro de la industria del libro, abocando a los indizadores profesionales a la economía sumergida o a buscar otras profesiones mejor consideradas.
TIPOS DE ÍNDICES
Debido al sano e infinito pluralismo de los libros podemos encontrar índices muy específicos atendiendo a las peculiaridades de cada obra. En algunas páginas de internet se citan múltiples tipologías de índices para libros, pero aquí nos vamos a centrar en los 5 tipos que suelen aparecer con más frecuencia en los libros de ensayo:
Toponímico: términos geográficos.
Obras Citadas: títulos de obras tanto impresas como de arte.
Onomástico: nombres de personas.
Analítico (de Conceptos o Materias): conceptos e ideas.
Pormenorizado (General o Mixto): mezcla de los anteriores.
Además de estos tipos de índices, insisto los más utilizados, podemos encontrar en los libros multitud de otros tipos atendiendo a la especificidad de la obra. Entre otros podemos señalar: índice de organizaciones, de ilustraciones, de revistas o periódicos, de refranes, términos latinos…
FUENTES
La mayor fuente ha sido mi propia experiencia que abarca desde 1996 y contiene casi 400 libros en los que he intervenido.
Barbier, Frédéric. Historia del libro. Alianza Editorial, Madrid, 2005. Trad. de Patricia Quesada.
Cantelar, Francisco. La elaboración de índices. Helmántica, vol 65, n. 192. 2013
Gil Leiva, Isidoro. Manual de indización. Ediciones Trea, Gijón, 2008.
Martínez de Sousa, José. Diccionario de bibliología y ciencias afines. Editorial Pirámide, Madrid, 1989.
Nicolás-Garrido, Jonathan. El valor de los índices en los libros: el caso de España. Máster, Universidad de Murcia, 2018.
Torres Ripa, Javier (ed.). Manual de estilo Chicago-Deusto. Universidad de Deusto, Bilbao, 2013.
En inglés existe una amplia bibliografía acerca de los índices, algunos títulos destacables:
Borko, Harold y Charles Bernier, Indexing Concepts and Methods. Academic Press, Nueva York, 1978.
Duncan, Denise. Index, A History of the. W. W. Norton & Company, Nueva York, 2023.
Fetters, Linda K. Handbook of Indexing Techniques. Information Today, Medford, Nueva Jersey, 2013.
Mulvany, Nancy. Indexing Books. University of Chicago Press, Chicago, 2009.
Smith, Sherry & Kells, Kari (2005) Inside Indexing: the Decision-Making Process. Northwest Indexing Press, Bend, Oregón, 2005.
Wellisch, Hans. Indexing from A to Z. H. W. Wilson Company, Nueva York, 1995.

Imagen: © Coté Velázquez y J G-R

