ALFABETIZACIÓN
El verbo alfabetizar tiene dos significados, por un lado, expresa la acción de «enseñar a alguien a leer y escribir» y en la otra acepción significa «ordenar alfabéticamente un grupo de palabras». Esta segunda acepción es la que usamos en este trabajo.
Los nombres de autores que componen el Oñomástikon están ordenados alfabéticamente, es decir colocados en el orden que nuestro sistema de escritura latina determina por la disposición de las letras que componen su alfabeto.
¿Pero qué parte del nombre de una persona es escoge para realizar este ordenamiento alfabético? En los autores con nombre y un apellido, por el único apellido. En los que poseen nombre propio y dos apellidos, por el primer apellido (aunque hay unas pocas excepciones). En los personajes de la antigüedad (excepto Roma) y la Edad Media por el nombre propio, pues carecían de apellido(s).
En el Oñomástikon los tres tipos de formas posibles que encontramos para describir a un autor (nombre único; nombre y un apellido; nombre y dos apellidos) se alfabetizan de la siguiente manera:
Imaginemos tres nombres inventados: Tomás de Winchester; John Tomas y José Tomás García. En primer lugar, siempre el nombre único (Tomás de Winchester); luego el nombre de un apellido (Tomas, John); y para terminar con el de dos apellidos (Tomás García, José). Así quedaría ordenado este ejemplo en el Oñomástikon:
Tomás de Winchester: Tomas, John: Tomás García, José:
En el caso de los apellidos compuestos, es decir aquellos apellidos unidos por un guion (García-Ramos; Sánchez-Albornoz; González-Blanco; Royer-Collard…) cuando los ordenamos alfabéticamente el guion se coloca tras la letra z, en último lugar. En el ejemplo anterior quedaría ordenado de la siguiente forma:
Tomás de Winchester: Tomas, John: Tomás García, José: Tomás-Alberola, Jacinto:
Cuando se trata de alfabetizar nombres con dos apellidos, siempre se ordena por el primero. Aunque hay unas pocas excepciones:
Lorca, Federico García, no García Lorca, Federico Galdós, Benito Pérez, no Pérez Galdós, Benito;
Son autores cuyo segundo apellido ha pasado a la posteridad y se utilizan incluso como adjetivo: teatro lorquiano; novela galdosiana…
Un caso complicado son los apellidos separados por artículos (la; los…), preposiciones (de; del…) y conjunciones (y; e). Por ejemplo: Ortega y Gasset; Pérez de Ayala; Martínez de la Escalera…
Existen dos maneras básicas de alfabetizarlas:
Una tiene en cuenta esos artículos, preposiciones y conjunciones para ordenar las referencias:
Martínez Albaladejo, Juan Martínez de Acanto, Felipe Martínez Ortiz, Antonio Martínez y Ceballos, José
La otra posibilidad considera estas formas artificiales como invenciones de una época determinada (siglos XVI-XVIII) y caprichosas (en aquellas épocas el asunto del nombre y apellido aún no estaba regulado) por lo tanto no deberían ser tenidas en cuenta:
Martínez de Acanto, Felipe Martínez Albaladejo, Juan Martínez y Ceballos, José Martínez Ortiz, Antonio
En el Oñomástikon hemos escogido este segundo modelo, poniendo entre paréntesis los artículos, preposiciones y conjunciones que acompañan a los apellidos:
Martínez (de) Acanto, Felipe Martínez Albaladejo, Juan Martínez (y) Ceballos, José Martínez Ortiz, Antonio
En el caso de los apellidos compuestos, cuando los ordenamos alfabéticamente el guion se coloca tras la letra z, en último lugar:
Martínez (de) Acanto, Felipe Martínez Albaladejo, Juan Martínez (y) Ceballos, José Martínez Ortiz, Antonio Martínez-García, Luis
Un caso que puede llevar a confusión, sucede cuando tras el nombre aparece la preposición «de» o variantes «de la»; «de los»; «del» …
A diferencia de otros idiomas como el italiano, inglés o francés en los que suele ir en mayúscula, en español-castellano lo normal es que se escriban en minúscula (aunque hay excepciones) y en el momento de alfabetizarlos no se tiene en cuenta la preposición y se alfabetiza por el apellido. Ejemplo:
De Quincey, Thomas; De Vigny, Alfred; Del Buono, Oreste Moncada, Francisco de; Cruz, Ramón de la; Castillo, Rafael del;
Sin embargo, existen excepciones:
De Diego, José; De Sola, Otto
Como regla general, cuando la preposición se escribe en mayúscula se alfabetiza por ella, pero cuando va en minúscula pasa a alfabetizarse por el apellido.
Otro asunto que provoca una doble confusión son los apellidos que llevan apóstrofo, como, por ejemplo, Eugenio d’Ors; Jean Le Rond d’Alembert; Edmundo O’Gorman, Pierre L’Ermite…
Los apellidos con apóstrofo que comienzan por la letra «l» y la letra «o» van en mayúscula, sin embargo, los que comienzan por la letra d se escriben en minúscula, por ejemplo:
d’Ors; d’Alembert; O’Gorman; L’Ermite.
Al alfabetizar se tiene en cuenta el apóstrofo como elemento diferenciador:
d’Alembert, Jean Le Rond d’Ors, Eugenio L’Ermite, Pierre O’Gorman, Edmundo.
En lugar de:
Alembert, Jean Le Rond d’ Ors, Eugenio d’ Ermite, Pierre L’
En una inmensa mayoría de países cuando una mujer se casaba perdía su apellido natal y pasaba a ostentar el del marido. Actualmente esta práctica discriminatoria ha dejado de utilizarse en muchos países, como he descrito ampliamente en el artículo Sobre los Nombres.
Cuando una autora ha cambiado de nombre al casarse y este es el que ha trascendido culturalmente se señala con las iniciales: n. c. (nombre de casada) y se indica al final de la referencia entre corchetes el nombre natal.

